lunes, 12 de noviembre de 2007

Aceites esenciales en cosmética

Los aceites esenciales son capaces de acceder al organismo a través de dos vías, la olfativa y la tópica.
Los componentes de los aceites son sustancias volátiles que se evaporan rápidamente difundiendo su aroma en el aire, gracias a esta cualidad, cuando los respiramos, las moléculas aromáticas inhaladas estimulan las células olfativas que se encuentran en las fosas nasales, encargadas, a través del nervio olfativo de conducir su olor hasta el hipotálamo y la hipófisis mediante impulsos electroquímicos que estimulan la liberación de sustancias neuroquímicas que tienen efectos sedantes, equilibrantes, afrodisíacos, etc. Así, investigaciones científicas han detectado cambios en las ondas cerebrales durante el sueño causados por la introducción de un aroma.
Los aceites esenciales son capaces de estimular o corregir cambios de ánimo además de mejorar los estados emocionales, así, los aceites esenciales de lavanda, bergamota, sándalo, camomila presentan efectos sedantes mientras que los de albahaca, clavo, jazmín y menta son estimulantes del sistema nervioso central.
Los efectos tópicos son similares, en general se aplican tópicamente mediante masajes. A través del masaje se estimula la circulación sanguínea y los componentes de los aceites esenciales, que son sustancias lipófilas, se absorben a través de la piel de forma rápida y profunda, alcanzando el torrente sanguíneo y distribuyéndose por todo el cuerpo, por ello es muy importante no sobrepasar la cantidad de aceite aplicada que produce el efecto deseado, además de comprobar antes la ausencia de alergenos.
Ambos efectos, tópico y respiratorio se suman, favoreciendo el bienestar del organismo por lo que en muchas ocasiones los aceites además de aplicarse tópicamente, pueden usarse en baños aromáticos, difusores, velas o inhalaciones de vapor.
Los aceites esenciales suelen utilizarse diluidos en aceites transportadores. Estos son aceites vegetales que se mezclan con el aceite esencial pero no enmascaran su aroma, se utilizan por ejemplo aceite de almendra, aguacate, onagra (con elevada proporción de ácido gamma-linolénico), jojoba, soja, germen de trigo, semillas de melocotón y albaricoque. Uno de los más usados es el de almendras dulces por su fragancia muy suave y una viscosidad apropiada. Estos aceites transportadores cuando se emplean aplicados en masajes sobre la piel son beneficiosos en si mismos ya que presentan nun elevado contenido en vitaminas A y E, suavizan la piel y son útiles para tratar pieles agrietada y resecas.
Aunque la utilidad cosmética de los aceites esenciales se centra fundamentalmente en la elaboración de perfumes, en los que su concentración oscila entre el 2% y 20% (colonias y perfumes respectivamente), de enorme interés económico, en los últimos años ha cobrado gran importancia la aromacosmética, cuya finalidad es solucionar problemas estéticos a partir de aceites esenciales.
Se incluyen en gran cantidad de productos cosméticos como jabones, sales de baño, lociones, cremas, y geles para tratar problemas como la celulitis, el acné, la deshidratación y la flacidez. Se valora especialmente su capacidad de retrasar el envejecimiento ya que su naturaleza ácida influye en la regeneración celular. También se valora en cosmética por su poder desinfectante, algunos aceites esenciales poseen acción antiséptica frente a microorganismos Gram (+), Gram (-) y hongos. Esta acción varía según las características estructurales de lso componentes del aciete, asi los aceites con mayor actividad antiséptica son los que `pseen componentes con un grupo feno, (el timol a una concentración de 0.1% destruye prácticamente todas las bacterias causantes de infecciones cutáneas, y el eugenol tiene propiedades fungicidas). Se consideran antisépticos con potencia media aquellos aceites esenciales en los que predominan componentes con función alcohol y los aceites con bajo poder antiséptico son los que tienen componentes con función cetona. Por su acción antiséptica se usan como activos cosméticos en productos desodorantes, como conservantes en otras industrias como la alimentaría y como antisépticos de las vías respiratorias. Se utilizan los aceites esenciales de tomillo, eucalipto, romero, orégano y pachuli. Los aceites esenciales con citronelos, por ejemplo el aceite esencial de lavanda, de melisa y de valeriana, poseen propiedades sedantes.
También se usan aceites esenciales en la industria alimentaria.
Otros aceites esenciales, como el de pino, eucalipto o el alcanfor destacan por su acción irritante que se debe a componentes como el eucaliptol y el alcanfor. La acción irritante por vía tópica produce un aumento de la circulación capilar sanguínea y produce un efecto rubefaciente.
Los aceites esenciales de algunas plantas como la citronela y la menta se han utilizado desde la antigüedad como repelentes de insectos y actualmente forman parte de muchas formulaciones insecticidas. Esta actividad se atribuye a los monoterpenos alfa-pineno, limoneno, terpinoleno, citronelol, citronelal y alcanfor.
Destacan algunos aceites esenciales como el limón y bergamota, dos cítricos que se utilizan en perfumería y que pueden ser fotosensiblizantes, el aceite de pachulí, ampliamente utilizado en la elaboración de productos cosméticos y en la industria, el aceite esencial del árbol del té, que destaca por sus propiedades antisépticas y por último el aceite de ylang ylang, utilizado en la elaboración de perfumes y en cosmética como seborregulador.